Estilos lingüísticos y estilos de expresión: tipos y características

Estilos lingüísticos y estilos de expresión: tipos y características
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El estilo lingüístico es una forma concreta de expresarse y construir un discurso. Cuando se utiliza correctamente, permite crear un contenido coherente y adaptado al público objetivo, la situación, el tema y el propósito que debe cumplir. Descubre cómo cuidar la armonía estilística de un texto. Conoce los estilos lingüísticos y descubre si vale la pena desarrollar uno propio.

¿Qué es el estilo lingüístico?

Por estilo lingüístico se entiende generalmente el conjunto de recursos estilísticos combinado con una forma de expresión determinada, característica de un autor, una región, una época, un género literario o una función concretos.

La coherencia de un texto se consigue adaptando correctamente elementos como:

  • la sintaxis (la construcción de las oraciones, desde frases simples hasta estructuras muy complejas);
  • el vocabulario (la selección de palabras, por ejemplo, terminología especializada, expresiones de moda o lenguaje coloquial);
  • los recursos de formación de palabras (por ejemplo, diminutivos, aumentativos y combinaciones de palabras);
  • los recursos flexivos (por ejemplo, arcaísmos y neologismos) y fonéticos (por ejemplo, onomatopeyas, aliteraciones y rimas).

El estilo de expresión, es decir, una estructura determinada, le da al discurso una forma estilística concreta. Esto le permite cumplir ciertas funciones, a menudo muy específicas.

La elección del estilo lingüístico y la necesidad relacionada de organizar correctamente el texto dependen de factores como:

  • la situación en la que se encuentra el autor;
  • el tema del discurso;
  • el público objetivo (el destinatario);
  • el propósito comunicativo;
  • las preferencias concretas del autor (su sentido estético y sensibilidad lingüística);
  • la moda (el lenguaje característico de un período o una época determinados).

¿Cuáles son los tipos de estilos lingüísticos?

Ya sabes que los estilos lingüísticos se caracterizan por una forma concreta que sirve para cumplir determinadas funciones y llegar al público objetivo o destinatario. Ahora conoce los principales.

Estilo coloquial

Sin duda, es el más popular y el que se utiliza con mayor frecuencia. Se emplea para comunicarnos cotidianamente con otras personas.

La gran mayoría de las expresiones orales se mantiene dentro del estilo coloquial (una excepción podrían ser, por ejemplo, los alegatos en un tribunal). Además, se utiliza en muchos géneros escritos: cartas, diarios personales y correos electrónicos, y con frecuencia también en blogs. Lo aprendemos de manera natural porque estamos en contacto con él desde los primeros días de vida.

El vocabulario empleado en este estilo puede dividirse en:

  • emocionalmente neutro (relacionado con todo lo que nos rodea);
  • expresivo (por ejemplo, términos humorísticos, populares, vulgares o insultos).

En el estilo coloquial se permite utilizar:

  • modismos (por ejemplo: se me cae el mundo encima, ya estoy hasta aquí);
  • repeticiones (por ejemplo: por todas partes hay verde y más verde; la primavera es una explosión de verde);
  • oraciones que no siguen las reglas, son complejas o incluso constituyen anacolutos: construcciones deformadas o defectuosas (por ejemplo: primero se murió el perrito y después su dueña);
  • elipsis, es decir, la omisión de información evidente en la oración (por ejemplo: yo escucho rock y mi pareja, música clásica).

Estilo administrativo

Se utiliza en las relaciones sociales formales.

Es el estilo de expresión característico de diversas instituciones o de las personas que las representan. Es el segundo estilo más popular, después del coloquial.

Pueden distinguirse dos subtipos del estilo administrativo:

  • administrativo general: documentos oficiales (cartas institucionales, contratos, actas, avisos de cobro, reclamaciones, solicitudes, currículos, hojas de vida, etc.);
  • jurídico: textos normativos (constituciones, leyes, reglamentos, instrucciones, decretos, etc.).

Estas formas de expresión se caracterizan principalmente por:

  • la estandarización:
    • una estructura predeterminada (con frecuencia, formularios y solicitudes),
    • una selección esquemática de palabras,
    • el uso de fórmulas establecidas (por ejemplo, «Estimado señor» y «Atentamente»),
    • el uso de préstamos lingüísticos cuando resultan necesarios;
  • la precisión:
    • términos inequívocos,
    • mensajes concisos,
    • ausencia o presencia muy limitada de calificativos,
    • evitación de la expresividad y las imágenes literarias,
    • división en párrafos, artículos, apartados y puntos;
  • el carácter directivo:
    • órdenes,
    • prohibiciones,
    • autorizaciones;
  • el carácter impersonal:
    • uso de formas verbales impersonales (por ejemplo, «se informa», «se realizó», «se solicita»),
    • expresión de acciones mediante verbos en tercera persona del singular (por ejemplo, «El tribunal confirma la resolución…»),
    • referencia frecuente al destinatario mediante pronombres indefinidos (por ejemplo, «Quien incumpla será sancionado…»).

En el encabezado y la firma de los documentos suelen incluirse sellos que les confieren carácter oficial.

Estilo informativo y periodístico

El estilo informativo es característico de los géneros periodísticos breves, como el flash informativo, la nota de prensa, el informe, el anuncio y la entrevista.

Su función es transmitir información sobre acontecimientos concretos. El estilo informativo se distingue por utilizar únicamente información verificada, que debe presentarse de manera concisa y, al mismo tiempo, detallada. El autor debe expresarse:

  • de forma impersonal;
  • de manera imparcial;
  • siguiendo estructuras convencionales;
  • con poca expresividad.

El estilo periodístico permite utilizar formatos más extensos, como la columna de opinión, el artículo, el ensayo y la crónica. En este caso, además de la información, importan la interpretación, la valoración y el comentario. El autor puede expresar sus opiniones e intentar influir en el público. Se permite:

  • utilizar diversos recursos lingüísticos;
  • combinar el estilo coloquial y el científico, e incluso el artístico;
  • emplear recursos expresivos;
  • usar palabras con carga emocional.

Estilo científico

Es el estilo característico de los textos que presentan investigaciones científicas y sus resultados.

Debido a la diversidad de objetos de estudio y metodologías, una característica propia de este estilo es su heterogeneidad. Entre los textos científicos más habituales se encuentran los artículos (tesis formulada → argumentación), las monografías o disertaciones (análisis de un tema concreto desde un punto de vista determinado) y las ponencias (originalmente escritas y después presentadas oralmente).

Se distinguen dos subtipos del estilo científico:

  • científico especializado: la comunicación entre especialistas se caracteriza por:
    • una gran cantidad de palabras especializadas y términos científicos,
    • el predominio de oraciones con varias proposiciones,
    • la frecuente necesidad de utilizar oraciones impersonales para expresar planteamientos objetivos;
    • la ausencia de elementos expresivos,
    • formulaciones que indican distancia o falta de certeza por parte del autor (por ejemplo, «Puede suponerse que…»).
  • divulgativo: la comunicación entre especialistas y personas no expertas se caracteriza por:
    • información presentada en un lenguaje comprensible para quienes no están relacionados con la ciencia,
    • el uso de expresiones propias de textos periodísticos o incluso artísticos,
    • el empleo de metáforas, comparaciones y descripciones que facilitan la comprensión del tema.

Estilo artístico

Es característico de la creación artística, como la literatura y la poesía. Su principal rasgo es la libertad absoluta en la construcción y en el vocabulario utilizado.

Los autores no solo pueden utilizar diversos recursos estilísticos y un vocabulario rico y visual, sino que también tienen la posibilidad de crear palabras o combinaciones completamente nuevas.

Se permite utilizar:

  • errores lingüísticos;
  • estilizaciones lingüísticas (por ejemplo, arcaísmos, coloquialismos y expresiones científicas);
  • palabras pertenecientes a otros estilos lingüísticos.

El estilo lingüístico propio

A veces, el estilo de expresión permite reconocer a su autor. Por lo general, esto se relaciona con el uso de determinadas expresiones, la incorporación de elementos que crean un estilo o una forma característica de construir las oraciones. Estos recursos son propios sobre todo de los géneros literarios, como la poesía, pero también de los ensayos y las columnas de opinión.

La posibilidad de identificar al autor a partir de muestras de texto es una ventaja indudable en la creación artística. Fuera de este ámbito, el uso de un estilo propio suele estar bastante limitado. La creación de contenidos diversos, especialmente por encargo de un cliente, exige ajustarse a requisitos específicos, como el SEO, destinados a alcanzar determinados objetivos. En esta situación, la prioridad es la eficacia del texto y no el estilo lingüístico individual del autor.

Armonía estilística: ¿cómo evitar los errores de estilo?

Si tu tarea es crear un texto con un estilo lingüístico concreto, no solo debes saber cuáles son sus características, sino también respetar las reglas de la armonía estilística. Gracias a ella, el texto es coherente, homogéneo y mantiene un estilo definido, lo que aumenta las posibilidades de que sea comprendido correctamente.

Si quieres evitar errores que pueden provocar un fracaso comunicativo, debes recordar tres reglas:

  1. adapta el estilo de las palabras utilizadas al tipo de discurso (por ejemplo, en el estilo informativo y periodístico conviene evitar la acumulación de expresiones coloquiales y marcadamente emocionales, vulgarismos o eufemismos);
  2. mantén un estilo definido dentro de la oración y NO MEZCLES palabras propias de estilos diferentes (por ejemplo, el uso del estilo administrativo en una conversación directa puede resultar incomprensible);
  3. utiliza estilizaciones lingüísticas solo cuando estén justificadas (por ejemplo, los arcaísmos sirven para evocar el estilo de una época concreta; de lo contrario, introducir palabras anticuadas en el lenguaje coloquial no aporta nada).

Resumen

  • El estilo lingüístico comprende diversas formas de comunicación con una estructura característica y, a menudo, un vocabulario propio.
  • Entre los principales estilos de expresión se encuentran el coloquial, el administrativo, el informativo y periodístico, el científico y el artístico.
  • El uso de estilos lingüísticos concretos exige conocer determinadas reglas.
  • La coherencia y la homogeneidad del estilo se consiguen siguiendo pautas específicas.
  • Estas pautas se relacionan con la estructura de los textos, los recursos estilísticos, el vocabulario y el respeto por las reglas de la armonía estilística.

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